miércoles, 23 de enero de 2013

7º día del Octavario por la unidad de los cristianos.

Fuente: Vatican.va


Día 7: Caminar en solidaridad. Caminar humildemente con Dios significa caminar en solidaridad con todos los que luchan por la justicia y la paz. Caminar en solidaridad tiene implicaciones no solo para los creyentes en cuanto individuos, sino también para la naturaleza misma y misión de toda la comunidad cristiana. La Iglesia está llamada y capacitada para compartir el sufrimiento de todos y de todas a través de la defensa y el cuidado de los pobres, los necesitados y los marginados. Esto está presente en nuestra oración por la unidad de los cristianos de esta semana.

DÍA 7Caminar en solidaridad


Lecturas
Números 27,1-11El derecho de herencia de las hijas
Salmo 15¿Quién podrá habitar en el santuario de Dios?
Hechos 2,43-47Los discípulos todo lo compartían
Lucas 10,25-37El buen samaritano
Comentario
Caminar humildemente con Dios significa caminar en solidaridad con todos los que luchan por la justicia y la paz. Esto hace que surja una pregunta dirigida a todos los que oramos por la unidad de los cristianos en esta semana: ¿Qué unidad buscamos? La Comisión Fe y Orden, que incluye a las Iglesias representadas en el Consejo del Mundial de las Iglesias y a la Iglesia Católica, entiende la unidad como “la unidad visible en una fe y en una comunión eucarística”. El movimiento ecuménico tiene el cometido de superar las barreras históricas y actuales que dividen a los cristianos, pero lo hace con una visión de la unidad visible que liga la naturaleza y la misión de la Iglesia con el servicio a la unidad de todo el género humano y a la superación de todo lo que perjudica la dignidad de los hombres y los mantiene separados. Como afirma Fe y Orden:
La Iglesia está llamada a compartir el sufrimiento de todos, y tiene la capacidad para hacerlo, mediante la defensa y el cuidado de los pobres, los necesitados y los marginados. Esto significa que es necesario analizar críticamente y denunciar las estructuras injustas, así como actuar en favor de su transformación. La Iglesia está llamada a proclamar las palabras... Este fiel testimonio puede implicar a los cristianos en el sufrimiento por causa del Evangelio. La Iglesia está llamada a curar y reconciliar relaciones humanas rotas y ser el instrumento de Dios para reconciliar allí donde hay divisiones y odio (Naturaleza y misión de la Iglesia, n. 40).
Hay muchos ejemplos de estos actos de sanación y reconciliación en las Iglesias de la India. Hasta hace muy poco, las leyes cristianas de herencia en la India desempoderaban a las hijas. Las Iglesias apoyaron la demanda para abrogar estas leyes arcaicas. El relato bíblico de las hijas de Selofjad en que Moisés se dirige a Dios para saber si es justa su petición, fue invocado para pedir justicia para las mujeres. Por tanto, los cristianos dalits han sido motivados en sus luchas por la justicia por esta clase de testimonios bíblicos.
Una imagen bíblica de la Iglesia unida en solidaridad con el oprimido es la parábola del buen samaritano que cuenta Jesús. Como los dalits, el buen samaritano proviene de una comunidad despreciada y proscrita y es el que en la parábola se ocupa del hombre abandonado al borde del camino y el que proclama a través de su solidaridad concreta la esperanza y el consuelo del evangelio. Caminar hacia la unidad de los cristianos es inseparable de caminar humildemente con Dios en solidaridad con cualquiera y con todos los necesitados de justicia y cariño.
Oración
Dios trino, en tu misma vida nos ofreces un ejemplo único de interdependencia, de relaciones de amor y de solidaridad. Únenos para que vivamos nuestras vidas del mismo modo. Enséñanos a compartir la esperanza que encontramos en las personas que en todo el mundo luchan por la vida. Que su perseverancia nos inspire para superar nuestras divisiones y para vivir en acuerdo sagrado entre nosotros y caminar juntos en solidaridad.
Dios de vida, condúcenos a la justicia y la paz. Amén.
Preguntas
  • ¿Quién en nuestra comunidad tiene necesidad de la solidaridad de la comunidad cristiana?
  • ¿Qué Iglesias son o han sido solidarias con ustedes?
  • En su contexto, ¿de qué modo una unidad más visible de los cristianos aumentaría la solidaridad de la Iglesia con los que necesitan justicia y cariño?

martes, 22 de enero de 2013

6º día del Octavario por la unidad de los cristianos.

Fuente: Vatican.va


Día 6: Caminar más allá de las barreras. Caminar con Dios significa caminar más allá de las barreras que dividen y perjudican a los hijos de Dios. Las lecturas bíblicas de este día miran a distintos modos de superar las barreras humanas y culminan con la enseñanza de san Pablo: “Incorporados a Cristo por el bautismo os habéis revestido de Cristo. Ya no hay distinción entre judío y no judío, ni entre esclavo y libre, ni entre varón y mujer. En Cristo Jesús, todos sois uno” (Ga 3, 27-28).

lunes, 21 de enero de 2013

5º día del Octavario por la unidad de los cristianos.

Fuente: Vatican.va


Día 5: Caminar como los amigos de Jesús. Hoy reflexionamos sobre las imágenes bíblicas de la amistad y el amor humano como modelos del amor de Dios hacia cada ser humano. Vernos como amigos muy amados de Dios tiene consecuencias para nuestras relaciones dentro de la comunidad de Jesús. Dentro de la Iglesia, toda barrera de exclusión es incompatible con una comunidad donde todos son por igual los amigos muy amados de Jesús.

DÍA 5Caminar como amigos de Jesús


Lecturas
Cantar de los Cantares 1,5-8Amor y el amado
Salmo 139,1-6Tú me sondeas y me conoces
3 Juan 2-8Hospitalidad hacia los amigos en Cristo
Juan 15,12-17Os llamo amigos
Comentario
Caminar humildemente con Dios no significa caminar solos. Significa caminar junto a los que son los signos vivientes de la presencia de Dios entre nosotros, nuestros amigos. “Os llamo amigos”, dice Jesús en el evangelio de Juan. En la libertad del amor, podemos escoger a nuestros amigos y ser escogidos como amigos. “No me elegisteis vosotros a mí; fui yo quien os elegí”, dice el Señor a cada uno de nosotros. La amistad de Jesús con cada uno de nosotros transfigura y trasciende nuestras relaciones con la familia y la sociedad. Nos habla del amor profundo y duradero de Dios por todos nosotros.
La canción de amor de la Biblia, el Cantar de los Cantares de Salomón, ha sido interpretado de varios modos, por ejemplo, como el amor de Dios por Israel, o el amor de Cristo por la Iglesia. Es testigo de la pasión entre amantes que trasciende las barreras impuestas por la sociedad. Cuando la amada dice a su amado “soy morena, pero hermosa”, sus palabras llegan con la súplica “no miréis que soy morena”. Pero el amado sí mira y elige el amor como hace Dios en Cristo.
¿Qué es lo que Dios exige a los que son llamados a caminar con Jesús y a sus amigos? En la India es una llamada a las Iglesias a abrazar a los dalits como amigos iguales de su amigo común. Una tal llamada a ser amigos con los amigos de Jesús es otro modo de comprender la unidad de los cristianos por la que oramos en esta semana. Los cristianos de todo el mundo están llamados a ser amigos de todos los que luchan contra la discriminación y la injusticia. Caminar hacia la unidad de los cristianos exige que caminemos humildemente con Dios con –y como– los amigos de Jesús.
Oración
Jesús, desde el primer momento de nuestra existencia nos ofreciste tu amistad. Tu amor abraza a todas las personas, especialmente a los que son excluidos o rechazados por constructos humanos de casta, raza o color. Llenos de confianza y seguridad en ti de nuestra dignidad, te pedimos poder caminar en solidaridad hacia los demás y abrazarnos en el Espíritu como hijos de Dios.
Dios de vida, condúcenos hacia la justicia y la paz. Amén.
Preguntas
  • ¿Quiénes son en su comunidad los que Cristo llama a ser amigos suyos?
  • ¿Qué impide a los amigos de Jesús ser amigos unos de otros?
  • ¿En qué modo ser amigos del mismo Jesús desafía a las Iglesias divididas?

domingo, 20 de enero de 2013

Día 4 del Octavario por la unidad de los cristianos.


Fuente: Vatican.va

Día 4: Caminar como hijos de la tierra. Tomar conciencia de nuestro lugar en la creación de Dios nos une los unos a los otros, porque nos hace ver nuestra interdependencia, entre nosotros y con la tierra. Teniendo en cuenta la urgencia del cuidado del medioambiente y de una correcta y justa repartición de los frutos de la tierra, los cristianos están llamados a unas vidas de testimonio activo en el espíritu del año jubilar.

DÍA 4Caminar como hijos de la tierra

Lecturas
Levítico 25,8-17La tierra es para el bien de todos, no para la ganancia personal
Salmo 65,5b-18La efusión fructífera de la gracia de Dios en el mundo
Romanos 8,18-25El anhelo de toda la creación de la redención
Juan 9,1-11Jesús sanando, barro, cuerpos y agua
Comentario
Si estamos llamados a caminar humildemente con Dios tendremos que ser siempre conscientes de que somos parte de la creación y beneficiarios de los dones de Dios. Hay un creciente reconocimiento en el mundo de hoy de que es prioritaria una mejor comprensión de nuestro lugar en la creación. Especialmente entre cristianos hay una toma de conciencia creciente de que los asuntos ecológicos forman parte de ‘caminar humildemente con Dios’, el Creador, ya que todo lo que tenemos nos es dado por Dios en su creación y por tanto no es ‘nuestro’ para que podamos hacer lo que nos plazca. Por esta razón desde el 1 de septiembre al 4 de octubre los cristianos están invitados a celebrar el Tiempo para la Creación, una práctica observada cada vez por más Iglesias. En 1989 el patriarca ecuménico Dimitrios I proclamó el 1 de septiembre como jornada de oración por el medioambiente. El calendario litúrgico de la Iglesia ortodoxa comienza ese día con una conmemoración de la creación del mundo por Dios. El 4 de octubre muchas Iglesias de la tradición occidental conmemoran a Francisco de Asís, el autor del ‘Cántico de las criaturas’. El comienzo y el final del Tiempo para la Creación están de este modo ligados a la preocupación por la creación en la tradición cristiana oriental y occidental, respectivamente.
La historia cristiana es de redención para toda la creación; es la historia misma de la creación. La fe de que en Jesús Dios se hace hombre en un tiempo y lugar concretos, es una creencia central alrededor de la cual se encuentran todos los cristianos. Es la fe compartida en la encarnación la que comporta un reconocimiento profundo de la importancia de la creación –de los cuerpos, la comida, la tierra, el agua y todo lo que alimenta nuestra vida como personas en el planeta-. Jesús es plenamente parte de este mundo. Puede sorprender que Jesús cure usando su saliva y el barro de la tierra, pero es congruente con este sentido real del mundo creado como partícipe en la acción de Dios de llevarnos a una nueva vida.
En el mundo, la tierra es ordinariamente trabajada por las personas más pobres que frecuentemente no tienen parte en sus frutos. Al mismo tiempo, estas comunidades tienen un especial cuidado por la tierra, como muestran sus formas de cultivarla que son expresión de una sabiduría práctica.
El cuidado de la tierra implica cuestiones básicas sobre cómo los seres humanos deben vivir en la creación en modos que sean más plenamente humanos para todos. Que la tierra –su cultivo y propiedad- sea a menudo fuente de desigualdades económicas y de prácticas de empleo degradantes, es motivo de gran preocupación y de acción conjunta para los cristianos. El reconocimiento de estos peligros de explotación de la tierra en el contexto de la Alianza se expresa en las instrucciones sobre el año jubilar del Levítico: la tierra y sus frutos no son dados como oportunidad ‘para engañar al prójimo’, sino que el cultivo de la tierra debe ser en beneficio de todos. Esta no es solamente una ‘idea religiosa’: está ligada a actuaciones económicas y financieras muy reales concernientes al modo en que la tierra es administrada, comprada y vendida.
Oración
Dios de vida, te damos gracias por la tierra y por los que la cuidan y hacen que dé sus frutos. Que el Espíritu, dador de vida, nos ayude a reconocer que somos parte de la red de relaciones de la creación. Que aprendamos a apreciar la tierra y a sentir el anhelo de la creación. Que caminemos de verdad juntos tras los pasos de Jesús, trayendo sanación a todo lo que hiere la tierra y garantizando una justa repartición de todo lo que produce.
Dios de vida, condúcenos a la justicia y la paz. Amén.
Preguntas
  • Las lecturas de hoy invitan a los cristianos a una profunda unidad de acción en la preocupación común por la tierra. ¿Dónde ponemos en práctica juntos el espíritu del año jubilar en nuestras vidas como cristianos?
  • ¿Dónde en nuestras comunidades cristianas somos cómplices de actuaciones que degradan y explotan la tierra? ¿En qué casos podríamos trabajar más unidos aprendiendo y enseñando la reverencia hacia la creación de Dios?

sábado, 19 de enero de 2013

3er día del Octavario por la unidad de los cristianos.


Fuente: Vatican.va

Día 3: Caminar hacia la libertad. Hoy se nos invita a celebrar los esfuerzos de comunidades oprimidas en todo el mundo, como los dalits en la India, cuando protestan contra todo aquello que esclaviza a los seres humanos. Nosotros, cristianos comprometidos con una mayor unidad, aprendemos que la eliminación de todo lo que separa a las personas es esencial para alcanzar la vida en abundancia, la libertad en el Espíritu.

DÍA 3Caminar hacia la libertad
 Lecturas
Éxodo 1,15-22Las matronas judías observan la ley de Dios por encima de la orden del faraón
Salmo 17,1-6La oración confiada del que está abierto a la mirada de Dios
2 Corintios 3,17-18La gloriosa libertad en Cristo de los hijos de Dios
Juan 4,4-26La conversación con Jesús lleva a la mujer samaritana a un modo de vida más libre
Comentario
Caminar humildemente con Dios es siempre un caminar para recibir la libertad que concede a todos los pueblos. Teniendo esto presente, celebramos. Celebramos el misterio de la lucha por la libertad, que tiene lugar también en sitios donde la opresión, el prejuicio y la pobreza parecen cargas insostenibles. El claro rechazo a aceptar órdenes y condiciones inhumanas – como las que dio el faraón a las matronas del pueblo judío esclavizado – pueden parecer actos pequeños; sin embargo, estos son frecuentemente el tipo de actos a favor de la libertad que se producen en comunidades locales en todas partes. Este caminar resuelto hacia una vida más plena hace presente el don de la esperanza evangélica a todos los pueblos, concretado, de distintos modos, en los patrones de desigualdad que existen en el mundo.
El paso gradual de discriminaciones injustas y de prejuicios hacia la libertad se nos muestra en el relato del encuentro de Jesús con la mujer de Samaria junto al pozo. Esta mujer se pregunta ante todo por los prejuicios a los que se enfrenta y busca aliviar las cargas de su vida. Estas preocupaciones son el punto de partida del diálogo con Jesús. Él mismo inicia la conversación con ella a partir de su propia necesidad de una ayuda concreta (tiene sed) y de la consideración de los prejuicios sociales que hacen que esta ayuda parezca problemática. El camino hacia una vida más libre se va abriendo ante los ojos de la mujer a medida que las palabras de Jesús arrojan luz sobre la realidad compleja de su vida. Al final estas intuiciones personales dirigen la conversación hacia un lugar en que se trasciende lo que divide a estos dos grupos de personas: donde se debe dar culto. “Culto en espíritu y verdad” es lo que se exige, y aquí aprendemos a ser libres de todo lo que impide que vivamos juntos, que tengamos vida en abundancia.
Ser llamados a una mayor libertad en Cristo es ser llamados a una comunión más profunda. Las cosas que nos separan –tanto como cristianos en busca de la unidad, como en cuanto personas separadas por tradiciones y desigualdades injustas– nos mantienen atrapados y escondidos unos de otros. Nuestra libertad en Cristo se caracteriza por esa nueva vida en el Espíritu que nos permite estar juntos ante las glorias de Dios con “rostros descubiertos”. En esta luz gloriosa aprendemos a vernos unos a otros más auténticamente, mientras crecemos en la semejanza con Jesús hacia la plena unidad cristiana.
Oración
Dios que liberas, te damos gracias por la resistencia y la fe esperanzada de los que luchan por la dignidad y la plenitud de la vida. Sabemos que levantas a los que son derribados y desatas a los que están atados. Tu Hijo Jesús camina con nosotros para mostrarnos la senda hacia la libertad verdadera. Que sepamos valorar lo que nos ha sido dado y que seamos fortalecidos para superar todo lo que dentro de nosotros nos esclaviza. Envíanos tu Espíritu para que la verdad nos haga libres y para que, uniendo nuestras voces, podamos proclamar tu amor al mundo. Dios de vida, condúcenos a la justicia y la paz. Amén.
Preguntas
  • ¿Existen ocasiones, también en nuestras propias comunidades cristianas, en que los prejuicios y los juicios del mundo –en lo que se refiere a la casta, la edad, el género, la raza, la educación recibida– nos impiden vernos unos a otros a la luz de la gloria de Dios?
  • ¿Qué pasos pequeños y concretos podemos dar juntos como cristianos hacia la libertad de los hijos de Dios (Romanos 8,21) para nuestras Iglesias y para la sociedad en su conjunto?

viernes, 18 de enero de 2013

2 día del Octavario por la unidad de los cristianos.


Fuente: Vatican.va

Día 2: Caminar con el cuerpo partido de Cristo. Al reconocer la solidaridad entre Cristo crucificado y los ‘pueblos partidos’ del mundo, como los dalits, intentamos juntos como cristianos aprender a compartir entre nosotros esta solidaridad de una manera más profunda. Se pone de manifiesto, sobre todo, la relación entre eucaristía y justicia y se invita a los cristianos a descubrir modos concretos de un vivir eucarístico en el mundo.


DÍA 2Caminar con el cuerpo partido de Cristo

Lecturas
Ezequiel 37,1-14“¿Volverán a vivir estos huesos?”
Salmo 22,1-8El siervo de Dios, ultrajado e insultado, grita a Dios
Hebreos 13, 12-16La llamada a ir hacia Jesús “fuera del campamento”
Lucas 22, 14-23Jesús parte el pan, dándose a sí mismo, antes de su pasión
Comentario
Caminar humildemente con Dios significa escuchar la llamada a caminar fuera de los lugares de nuestra comodidad y acompañar a los otros, sobre todo a los otros que sufren.
“Nuestros huesos están secos, hemos perdido la esperanza, todo ha acabado para nosotros” (Ez37,11). Estas palabras de Ezequiel dan voz a la experiencia de muchas personas en todo el mundo hoy en día. En la India, son las ‘gente partida’ de las comunidades dalits, cuya vida habla con elocuencia de este sufrimiento – un sufrimiento que Cristo, el crucificado, comparte. Con las personas heridas de todos los tiempos y lugares, Jesús grita al Padre: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”
Los cristianos están llamados a este camino de la cruz. La Carta a los Hebreos no solamente deja clara la realidad salvífica del sufrimiento de Jesús ‘en los márgenes’, sino también la necesidad de que sus discípulos ‘salgan del campamento’ para unirse con él allí. Cuando nos encontramos con los que han sido excluidos y reconocemos al crucificado en sus sufrimientos, la dirección hacia la cual debemos dirigirnos queda clara: estar con Cristo significa estar solidariamente con los que están marginados, cuyas heridas él comparte.
El cuerpo de Cristo, partido en la cruz, es “partido por vosotros”. El relato de la pasión de Cristo y su muerte tiene como prefacio el relato de la última cena: se celebra así como victoria sobre la muerte en cada eucaristía. En esta celebración cristiana, el cuerpo partido de Cristo es su cuerpo resucitado y glorioso; su cuerpo es partido para que podamos compartir su vida y, en él, ser un solo cuerpo.
Como cristianos en camino hacia la unidad frecuentemente vemos la eucaristía como un lugar en que el escándalo de nuestra desunión se hace dolorosamente patente, ya que, de momento, no podemos compartir juntos plenamente este sacramento como deberíamos. Esta situación nos llama a renovar nuestros esfuerzos hacia una comunión más profunda entre nosotros.
Las lecturas de hoy pueden abrir también otra pista para la reflexión. Caminar con el cuerpo partido de Cristo nos abre vías para ser juntos eucarísticos: compartir nuestro pan con el hambriento, demoler las barreras de la pobreza y de la desigualdad –estos también son ‘actos eucarísticos’, en los cuales todos los cristianos están llamados a caminar juntos. El papa Benedicto XVI enmarca sus reflexiones sobre la eucaristía para la Iglesia justo de este modo: es un sacramento no solo para ser creído y celebrado, sino también para ser vivido (sacramentum caritatis). Manteniéndose dentro de la compresión ortodoxa de la ‘liturgia después de la liturgia’, reconoce que no hay nada ‘auténticamente humano’ que no encuentre su forma y su plenitud de vida en la eucaristía (SC 71).
Oración
Dios de misericordia, tu Hijo murió en la cruz para que a través de su cuerpo partido pudieran ser destruidas nuestras divisiones. Sin embargo, lo hemos crucificado una y otra vez por medio de nuestra desunión, y con sistemas y actuaciones que obstaculizan tu cuidado paternal y socavan tu justicia hacia aquellos que han sido excluidos de los dones de tu creación. Mándanos tu Espíritu para que insufle vida y sanación en nuestras rupturas de modo que podamos dar testimonio juntos de la justicia y el amor de Cristo. Camina con nosotros hacia el día en que podamos compartir el único pan y el único cáliz en la mesa común. Dios de vida, condúcenos a la justicia y la paz. Amén.
Preguntas
  • A la luz de esa tradición profética en la que Dios quiere la práctica de la justicia más que del rito vacío, nos debemos preguntar: ¿Cómo se celebra la eucaristía, el misterio del quebrantamiento y la vida nueva de Cristo, en los lugares por donde caminamos?
  • ¿Qué deberíamos hacer juntos como cristianos para dar mejor testimonio de nuestra unidad en Cristo en lugares de quebrantamiento y marginación?

jueves, 17 de enero de 2013

1er día del Octavario por la unidad de los cristianos.

Del día 18 al 25 de enero rezamos el octavario por la unidad de todos los cristianos.

Fuente: Vatican.va

Los ocho subtemas para la semana, que evocan diferentes maneras de caminar, nos permiten concretar la distintas dimensiones de un auténtico discipulado cristiano que camina ‘por la senda de la justicia que conduce a la vida’ (Pr 12,28).


Día 1: Caminar conversando. Reflexionamos sobre la importancia del diálogo y de la conversación como un medio para superar obstáculos. Tanto para el ecumenismo, como para las luchas por la liberación de las personas en todo el mundo, la capacidad de hablar y de escuchar son fundamentales. En este tipo de conversación auténtica podemos llegar a reconocer a Cristo con más claridad.


REFLEXIONES BÍBLICAS
Y ORACIONES PARA EL OCTAVARIO


DÍA 1Caminar en conversación

Lecturas
Génesis 11,1-9La historia de Babel y el legado de nuestra diversidad
Salmo 34,11-18“¡Venid y escuchadme!”. La invitación de Dios a la conversación
Hechos 2, 1-12La efusión del Espíritu, el don del entendimiento
Lucas 24,13-25Conversación con Jesús Resucitado por el camino
Comentario
Caminar humildemente con Dios significa caminar como personas que hablan unos con otros y con el Señor, estando siempre atentos a lo que oímos. Y así empezamos nuestra celebración de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos reflexionando sobre pasajes de la Escritura que hablan de este quehacer fundamental que es la conversación. La conversación ha sido algo primordial para el movimiento ecuménico, al abrir espacios para que aprendamos unos de otros, compartiendo lo que tenemos en común y haciendo que nuestras diferencias salgan a la luz y sean abordadas. Esta es la forma en que se desarrolla el entendimiento mutuo. Los dones que derivan de la búsqueda de la unidad son parte de nuestra vocación fundamental de responder a lo que Dios exige de nosotros: a través de la conversación verdadera se hace justicia y aprendemos la amabilidad. Las experiencias de liberación real en todo el mundo muestran claramente que el aislamiento de las personas a las que se hace vivir en pobreza se supera forzosamente con la práctica del diálogo.
La lectura del Génesis de hoy y la historia de Pentecostés reflejan a la vez algo de este acto humano y su lugar en el plan de liberación de Dios para su pueblo. La historia de la torre de Babel describe en primer lugar cómo es posible realizar grandes empresas cuando no existen barreras lingüísticas. Sin embargo, la historia también narra el modo en que esta capacidad es comprendida como base para la autopromoción: “hacernos famosos” es lo que motiva la construcción de la gran ciudad. Al final este proyecto lleva a la confusión de las lenguas; desde este momento tenemos que aprender a conocer nuestra propia humanidad por medio de la escucha paciente del otro que es un extranjero para nosotros. Por medio de la efusión del Espíritu en Pentecostés se hace posible de un modo nuevo la comprensión por encima de las diferencias gracias al poder de la resurrección de Cristo. Ahora se nos invita a compartir el don de hablar y de escuchar orientados hacia el Señor y hacia la libertad. Estamos llamados a caminar en el Espíritu.
La experiencia de los discípulos en el camino de Emaús es una conversación que tiene lugar en el contexto de un viaje que hacen juntos, pero también de una pérdida y de una esperanza defraudada. Como Iglesias que vivimos con diferentes niveles de desunión y como sociedades divididas por prejuicios y miedo al otro, nos podemos reconocer en ello. Pero he aquí que Jesús elige unirse a la conversación precisamente en este momento – no presumiendo del rol superior de maestro, sino caminando al lado de sus discípulos. Su deseo de tomar parte en nuestra conversación y nuestra respuesta de querer que se quede y que hable más con nosotros es lo que permite un encuentro real con el Señor Resucitado.
Todos los cristianos saben lo que significa este encuentro con Jesús, y el poder de su palabra que ‘arde en nuestro corazón’; esta experiencia de resurrección nos llama a una unidad más profunda en Cristo. La conversación constante entre nosotros y con Jesús –también en nuestra misma desorientación – nos mantiene caminando juntos hacia la unidad.
Oración
Jesucristo, confesamos con alegría nuestra identidad común en Ti y te damos gracias por invitarnos a un diálogo de amor contigo. Abre nuestros corazones para que podamos compartir más plenamente tu oración al Padre de que seamos uno, y para que, mientras viajamos juntos, podamos unirnos cada vez más unos a otros. Danos la valentía para que podamos dar testimonio juntos de la verdad y que nuestras conversaciones puedan abrazar a los que perpetúan la desunión. Manda tu Espíritu que nos dé fuerza para combatir las situaciones en las que falta dignidad y compasión en nuestras sociedades, nuestras naciones y en el mundo.
Dios de vida, condúcenos a la justicia y la paz. Amén.
Preguntas
  • ¿Dónde practicamos una verdadera conversación más allá de las diferencias que nos separan?
  • ¿Está orientada nuestra conversación a una gran empresa solamente nuestra o hacia la vida nueva que trae esperanza de resurrección?
  • ¿Con qué personas conversamos y quién no está incluido en nuestra conversación?